Historias de fertilidad: Capítulo I

Cuando mis padres tomaron la decisión de ampliar nuestra familia y decidieron tener un bebé, sucedieron muchas cosas que los motivaron y alegraron. Se imaginaron cuál sería mi deporte favorito, si sería artista o un excelente médico, y muchas otras cosas que aún no me han contado. Soy muy pequeño, apenas tengo 2 meses.

Hubo exámenes para papá y mamá, consultas médicas, medicamentos y lindos médicos que ayudaron a mis padres hasta que llegó el momento 😊. El resultado fue un examen positivo para embarazo. Sin embargo, no todo estaba bien.

«El camino de la fertilidad no puede ser solitario«.

Poco después, mis padres estaban tristes porque mi hermanito mayor había partido. A veces no entendemos por qué suceden estas cosas, pero estamos seguros de que el propósito de Dios es único y perfecto.

Al final, podrán decir que todo salió bien. Nací en febrero de este año y mis padres me aman. Tienen paciencia conmigo, porque a veces no sé cómo expresar mis sentimientos, pero sobre todo, me protegen. Antes de mi nacimiento, hubo atención psicológica, cuidados ginecológicos y técnicas de fertilidad que resultaron favorables para que yo pudiera llegar al mundo.

«En la fertilidad hablamos de un proceso integral«.

Le agradezco a BS Salud por encargarse de forma integral de nuestra salud, ahora mi pediatra María Alejandra también me cuida. Soy un niño feliz y agradezco las atenciones del doctor Jorge Briceño, especialista en fertilidad, la psicóloga Yorgelis Herrera, y todo el equipo de la clínica.

Mi mamá me dice que hay algo muy importante que no puedo dejar de mencionar: Nunca perder la fe. Aunque quizás no pueda explicarlo ahora, aquí estoy, y tú jamás debes perder la fe.

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