¿Desde cuando no te realizas una limpieza facial?

Es muy importante hacernos una limpieza facial, nuestro rostro diariamente se enfrenta a la contaminación ambiental y de a poco esto le va quitando luminosidad a nuestra cara y nuestro cutis se va marchitando, la ingesta de nuestra comida es otro factor a lo que se enfrenta nuestro rostro.

Por mucho que limpiemos nuestra piel a diario, siempre hay impurezas difíciles de eliminar, las cuales se quedan y van obstruyendo los poros poco a poco.

Ello hace que la piel pierda luminosidad y uniformidad en su tono, y los tratamientos y cremas que nos apliquemos no profundicen lo suficiente, por lo que su efecto va disminuyendo.

Los beneficios más importantes de realizarnos una buena limpieza facial

  • Permite la oxigenación de la piel, lo cual retrasa el envejecimiento prematuro.
  • Mayor efectividad en la absorción de los productos a través de los poros.
  • Retrasa la aparición de arrugas y signos de la edad.
  •  Contribuye a que tengamos una piel mucho más saludable, brillante y elástica.
  • Disminuye la apariencia de cansancio.
  •  Elimina las impurezas.
  • La piel luce suave y tersa. 

Es necesario acudir a un especialista en cuidados de la piel para que nos hagan una limpieza facial completa el cual su frecuencia dependerá justo de la higiene que mantengas en tu hogar, si tu hábito de limpieza es meticuloso, con el especialista deberá acudir solo 2 o 4 veces año.

Recuerda que la  limpieza de cutis es una forma de rejuvenecer la piel y que esta es una práctica tanto para hombres como para mujeres.

Como hacernos una limpieza fácil en casa

Una vez realizada tu limpieza facial con un profesional, desde la comodidad de tu hogar puedes realizarte una limpieza facial de mantenimiento.

  • Es recomendable lavara tu cara con jabón neutro para rostro o  una leche limpiadora, no olvides que el uso de las toallas limpiadora siempre dejan algún tipo de suciedad en tu rostro lo que traduce que no son eficiente.
  • Dicha limpieza debes hacerla como mínimo dos veces al día, en las mañanas al levantarnos y en las noches antes de dormir, recuerda nunca se debe dormir con maquillaje.
  • Debemos buscar abrir nuestros poros con vapor, esto es perfecto para que podamos absorber  mucho mejor los próximos productos que aplicaremos, nunca para pellizcarnos el rostro (esto se lo dejamos al médico).
  • Como lo hacemos, bien fácil, hervimos agua y dejamos que este vapor toque nuestra piel, hay que tener mucho cuidado de no exponernos directamente al vapor con la llama encendida porque podemos provocar quemaduras en nuestra piel.
  • Aplica un exfoliante suave, uno casero puede ser de  avena y miel, con un tomate, la concha de un plátano, no olvides hacer pequeños masajes mientras la aplicas, evita tocar el contorno de los ojos y labios.
  • Alcanzado este paso limpia tu rostro con agua y procedemos aplicar una mascarilla (hoy en el día en el mercado puedes encontrar de toda clase) Elije una con propiedades calmantes, antiinflamatorias y bactericidas, elige la que mejor te acomode.
  • Una vez que hayas retirado la mascarilla hay que cerrar los poros con un tónico, que puedes comprar o incluso hacer en casa como el té verde, que es un astringente natural.
  • Cerramos este proceso con una hidratación, Elige una según tu tipo de piel, grasa, seca, mixta o normal. Una vez seca la piel, con mucha suavidad extiende en el rostro una crema hidratante y deja que penetre en la piel durante unos minutos.

No olvides disfrutar de este proceso y realizarlo por lo menos una vez a la semana.

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